DIAGNOSTICAR LOS INHIBIDORES: UNA PRUEBA SENCILLA PARA VENCERLOS A TIEMPO

Para cualquier paciente con hemofilia A, la presencia de inhibidores del factor VIII es la amenaza más grave que se debe evitar. Los inhibidores pueden anular la eficacia de la terapia de reemplazo, dejando al paciente completamente indefenso ante el riesgo de hemorragia.

La presencia de inhibidores del factor VIII se puede diagnosticar de dos maneras: de forma aleatoria cuando se produce una hemorragia y el factor VIII no muestra ninguna eficacia para detenerla, o mediante una prueba de diagnóstico adecuada. Esta última siempre debería ser recomendada para evitar el riesgo de tener que lidiar con una posible hemorragia sin poder contar con la eficacia de la terapia de reemplazo.

Afortunadamente, ahora se dispone de un análisis de laboratorio para identificar rápida y eficazmente la presencia de inhibidores en la sangre de los pacientes hemofílicos: el test de Bethesda, también conocido como Bethesda-Nijmegen. Este test se desarrolló por primera vez en 1975, y en 1995 sufrió cambios que lo hicieron aún más fiable. El test de Bethesda se realiza a partir de una muestra de sangre, es decir, del plasma, y se basa en un proceso bastante sencillo.

El test de Bethesda también permite medir la cantidad de inhibidores en la sangre, que se indicará mediante una unidad de medida específica: las unidades de Bethesda (BU). Cuanto mayor sea el número de BU, tanto mayor será la cantidad de inhibidores en el plasma. Además, esta sencilla prueba diagnóstica se suele prescribir durante los primeros períodos de tratamiento profiláctico, generalmente dentro de los primeros 20 días, ya que se ha demostrado que es en esta fase cuando existe un mayor riesgo de desarrollar inhibidores. Sin embargo, el médico podría prescribir la prueba sólo ante los primeros signos clínicos de pérdida de eficacia de la terapia de reemplazo, por ejemplo, en presencia de hemorragias recurrentes.

El desarrollo de inhibidores puede suponer un peligro para la salud de los pacientes con hemofilia, pero su diagnóstico precoz y la eficacia de la terapia ITI actualmente permiten abordar el problema de una manera cada vez más segura y eficaz.

 

Fuente:

  • Carcao M. et al. Inhibitors in hemophilia: a primer. Fifth edition, 2018. World Federation of Hemophilia (WFH)
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Proteína perteneciente a la categoría de los factores de la coagulación, un grupo de enzimas que forman parte del proceso de coagulación de la sangre.

Está codificado por un gen localizado en el brazo largo del cromosoma X.

El factor VIII también es conocido como factor antihemofílico (AMF).

 

Condición que se verifica cuando la actividad del factor VIII está comprendida entre 5% y 40%.

Anticuerpos producidos por el sistema inmunitario del paciente hemofílico como consecuencia de la infusión del factor VIII sustitutivo.

Los inhibidores reconocen el factor VIII infundido y se unen de manera específica neutralizando el efecto.