HEMÁRTIRES, CONOCERLOS PARA CONTRASTARLOS

La manifestación más típica de la hemofilia es la hemorragia articular (hemartrosis). Es muy importante no solo evitar las hemartrosis, sino también manejarla de la manera más eficiente posible para evitar el desarrollo de sinovitis.

Por lo tanto, como primer paso, es importante distinguir entre la hemorragia aguda y la subaguda. La hemorragia subaguda suele estar asociada a una sinovitis o artropatía previa, mientras que la hemorragia aguda suele producirse en una articulación previamente sana.

La hemorragia aguda suele ser percibida por el paciente como una sensación de ardor en la articulación. La hemartrosis se desarrolla en pocas horas; la articulación se inflama, se tensa, se calienta y la piel se vuelve de color rojo brillante. La articulación afectada tiene una movilidad dolorosa y limitada. Tras la administración de las dosis adecuadas de concentrados de factor, el dolor disminuirá rápidamente, aunque la inflamación y la movilidad limitada desaparecerán más lentamente. El grado de inflamación y la limitación de movimiento siempre están relacionados con la cantidad de sangre perdida.

Por otra parte, la hemartrosis subaguda suele ocurrir después de dos o tres episodios de hemorragia articular y persiste a pesar de un tratamiento hematológico adecuado. Cuando la hemartrosis subaguda se repite durante meses y años, se presenta un estado de artropatía hemofílica.

El tratamiento óptimo de la hemartrosis implica una combinación de factor de sustitución, aspiración articular, descanso, hielo, analgesia apropiada y rehabilitación supervisada una vez que se ha controlado la fase aguda y se ha reducido el riesgo de hemorragia. Los objetivos del tratamiento se centran en evitar la atrofia muscular, mantener un grado adecuado de movilidad articular, controlar las reincidencias y si es posible, recuperar la función articular.

 

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Producto que contiene una elevada concentración de factor VIII en forma liofilizada y que se utiliza para la terapia de reemplazo para el tratamiento de la hemofilia A.

Derramamiento de sangre que se produce en una articulación, es decir, el punto de unión entre dos o más huesos.

Las hemartrosis son los fenómenos hemorrágicos más frecuentes en los pacientes hemofílicos, y causan hinchazón y enrojecimiento de la articulación que se calienta y provoca dolor.

La exposición prolongada de la articulación a la inflamación generada por la acumulación de sangre puede causar la aparición de patologías articulares.

Condición que se verifica cuando la actividad del factor VIII está comprendida entre 5% y 40%.

Enfermedad hereditaria de origen genético, caracterizada por una carencia del factor VIII de la coagulación, que expone al enfermo a un riesgo elevado de hemorragias externas e internas. La hemofilia tipo A se manifiesta principalmente en los hombres, mientras que las mujeres son en su mayoría portadoras sanas.

Algunas de las manifestaciones típicas de la enfermedad son hemartrosis (hemorragias articulares) y hematomas (hemorragias musculares).

Pérdida de sangre de los vasos sanguíneos que se produce como consecuencia de un daño en sus paredes.

La hemorragia se define como interna en los casos en los que la sangre fluye en una cavidad natural del cuerpo, o externa cuando la sangre fluye hacia fuera o en una cavidad comunicante con el exterior.