ANTES DE LA HEMARTROSIS: HEMOFILIA Y SINOVITIS

En los pacientes hemofílicos, las hemorragias articulares recurrentes provocan un daño progresivo en las articulaciones debido a la acumulación de sangre en la cavidad articular y a la inflamación sinovial. Esto causa complicaciones como la sinovitis crónica y la artropatía hemofílica.

Tras un hemartrosis aguda, la membrana sinovial (el líquido mucoso que contienen las articulaciones) se inflama, se vuelve hiperémica (se acumula la sangre allí) y friable. Esta sinovitis aguda puede tardar varias semanas en resolverse. Si no se trata la sinovitis aguda, se producen hemartros recurrentes y hemorragias subclínicas; la sinovia se inflama y se hipertrofia de forma crónica, y la articulación se vuelve propensa a nuevas hemorragias. Puede producirse un círculo vicioso de hemorragias, pérdida de movimiento de la articulación e inflamación, lo que acaba provocando daños irreversibles en el cartílago y el hueso, así como un deterioro de la función articular. Si este proceso supera los 3 meses, se denomina sinovitis crónica.

Para las personas con hemofilia, la Federación Mundial de Hemofilia recomienda una evaluación física periódica de las condiciones sinoviales después de cada hemorragia, preferiblemente mediante técnicas de imagen adecuadas, como las imágenes por ultrasonido, hasta que la situación esté controlada.

El objetivo del tratamiento de la sinovitis crónica es suprimir la activación sinovial y reducir la inflamación para preservar la integridad y la función de la articulación.

Las opciones incluyen la profilaxis durante 6-8 semanas (para los que no siguen una profilaxis regular), la fisioterapia y la terapia con medicamentos antiinflamatorios.

 

Fuente:

  • WFH Guidelines for the Management of Hemophilia, 3rd edition, Chapter 10: Musculoskeletal Complications, Llinás et. al, Haemophilia. 2020;26(Suppl 6):1–158., DOI: 10.1111/hae.14046
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Derramamiento de sangre que se produce en una articulación, es decir, el punto de unión entre dos o más huesos.

Las hemartrosis son los fenómenos hemorrágicos más frecuentes en los pacientes hemofílicos, y causan hinchazón y enrojecimiento de la articulación que se calienta y provoca dolor.

La exposición prolongada de la articulación a la inflamación generada por la acumulación de sangre puede causar la aparición de patologías articulares.

Condición que se verifica cuando la actividad del factor VIII es inferior a 1%.

Condición que se verifica cuando la actividad del factor VIII está comprendida entre 5% y 40%.

Condición que se verifica cuando la actividad del factor VIII está comprendida entre 1% y 5%.

Enfermedad hereditaria de origen genético, caracterizada por una carencia del factor VIII de la coagulación, que expone al enfermo a un riesgo elevado de hemorragias externas e internas. La hemofilia tipo A se manifiesta principalmente en los hombres, mientras que las mujeres son en su mayoría portadoras sanas.

Algunas de las manifestaciones típicas de la enfermedad son hemartrosis (hemorragias articulares) y hematomas (hemorragias musculares).

Daños en las articulaciones que impiden el funcionamiento regular y comprometen la capacidad de movimiento del quienes las padecen.

En el paciente hemofílico, las patologías articulares son generalmente consecuencia de hemartrosis recurrentes.